Políticas de Empleo

De Políticas Activas de Empleo

Contenido

¿Qué es la Política de Empleo?

“La política de empleo es el conjunto de decisiones adoptadas por el Estado y las comunidades autónomas que tienen por finalidad el desarrollo de programas y medidas tendentes a la consecución del pleno empleo, la calidad en el empleo, a la adecuación cuantitativa y cualitativa de la oferta y demanda de empleo, a la reducción de las situaciones de desempleo y a la debida protección en las situaciones de desempleo. La política de empleo se desarrollará, dentro de las orientaciones generales de la política económica, en el ámbito de la estrategia coordinada para el empleo regulada por el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea ”. (LEY 56/2003, de 16 de diciembre, de Empleo)

Entendida como política pública, la política de empleo constituye la acción programada del gobierno en el ámbito del mercado de trabajo y de las relaciones laborales. En este sentido, la política de empleo está conectada con otros ámbitos de intervención pública como son el sistema económico, el ordenamiento laboral y la política de protección social.

Constituye una movilización de recursos económicos, legales, técnicos y humanos para la obtención de unos resultados concretos y el logro de efectos positivos. Comprende diferentes niveles de intervención que pueden “descenderse” de forma escalonada, de lo genérico (por ejemplo, las políticas activas de empleo) a lo específico (por ejemplo, las políticas de fomento de la contratación, programas de orientación laboral, planes formativos sectoriales). A la par, es una intervención cuya ejecución implica a varios niveles de la esfera pública (administraciones) y privada (entidades y empresas).Sus contenidos se articulan en planes, programas y medidas. Estos a su vez pueden contemplar la prestación de servicios, el desarrollo de actividades o la concesión de ayudas. Y, aunque las personas destinatarias de la prestación del servicio o la concesión de ayuda puedan ser, en el marco de determinados programas y medidas, entidades públicas y privadas (instituciones, organizaciones, empresas), la beneficiaria última de todas las actuaciones es la ciudadanía (en general, o como pertenecientes a un determinado sector de actividad, grupo social o territorio). Implican un proceso en el que pueden reconocerse (o representarse) como etapas la de identificación de problemas sobre los que intervenir, la selección de las respuestas (o intervenciones) más adecuadas, la implantación o puesta en práctica de las mismas y la valoración de su idoneidad. Esta última etapa garantiza la retroalimentación (mejora continua).

¿Cuáles son las funciones de la Política de Empleo?

Las grandes funciones de la política de empleo son Espina, A.(2007):

I. Legislación protectora del empleo.

  • regulación y promoción de los derechos de las personas trabajadoras y de los deberes de las empleadoras.
  • establecimiento de condiciones mínimas de trabajo: jornadas máximas de trabajo y descanso, vacaciones periódicas, salarios mínimos, edades mínimas de admisión, condiciones mínimas que deben reunir los contratos de trabajo)
  • establecimiento de una serie de procedimientos para articular la prevención de riesgos laborales y para resolver situaciones laborales recurrentes: procedimientos reglados para el despido y las modificaciones sustanciales en las condiciones de trabajo; para la solución de los conflictos individuales y colectivos; de registro público de contratos y convenios colectivos y de otros documentos de interés público para el buen funcionamiento de las relaciones laborales.
  • ejercicio de funciones de control, infracción y sanción administrativa mediante el mantenimiento de un sistema de inspección para la detección de infracciones laborales y de seguridad social y el ejercicio de facultades de sanción.

II. La protección de las personas desempleadas (prestaciones)

Con carácter general, el sistema de protección del desempleo constituye el mecanismo de acompañamiento y garantía de rentas de transición derivadas de la pérdida de empleo, condicionada a la búsqueda activa de empleo, complementada con facilidades y estímulos a la reinserción laboral del colectivo desmpleado.

III. Prestación de servicios de apoyo a la búsqueda de empleo, colocación, orientación y reinserción laboral.

VI. Cualificación profesional, atención de grupos en desventaja (a través de medidas dirigidas a mejorar las oportunidades de empleo en ciertos grupos con dificultades para acceder o permanecer en el mercado laboral), promoción de la contratación.

V. Estrategias de desarrollo local y políticas dirigidas hacia la mejora del entorno empresarial y/o fortalecimiento del tejido empresarial.

La división Políticas Activas/Políticas Pasivas

Las políticas de empleo se clasifican en políticas activas de empleo y políticas pasivas de empleo. Las políticas activas de empleo, que hacen referencia a la intervención directa de los gobiernos en el mercado de trabajo para prevenir o aliviar el desempleo y para mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo en términos generales. Consisten en medidas de caracter preventivo de inserción, formación y políticas de promoción de la creación de empleo que tienen por objetivo mejorar las posibilidades de acceso al empleo de las personas desempleadas, por cuenta propia o ajena, la adaptación de la formación y recualificación para el empleo de las personas trabajadoras, así como aquellas otras destinadas a fomentar el espíritu empresarial y la economía social. (LEY 56/2003, de 16 de diciembre, de Empleo)

Las políticas pasivas de empleo, que están centradas en torno al mantenimiento de un cierto nivel de ingresos para las personas desempleadas. Éstas en contra tienen un marcado caracter compensador frente a los efectos del mercado de trabajo. En claro contraste con las políticas activas, no afectan a las características de los individuos (oferta de trabajo) ni a la demanda de trabajo, únicamente a la renta del individuo perceptor (a través del sistema de prestación por desempleo y mediante políticas fiscales pasivas - por ejemplo, exención del IRPF o IVA a personas desempleadas).

En consecuencia, los rasgos diferenciadores de las políticas activas frente a las pasivas se encuentran en el objetivo final que persiguen y el colectivo sobre el que actuan. El objetivo final de las políticas activas es promover la inserción laboral (y mantenimiento del empleo), mientras que el de las políticas pasivas se limita a lograr el mantenimiento de la renta de las personas desempleadas.

El colectivo sobre el que actúan las políticas pasivas, tal y como hace referencia su definición, son las personas desempleadas. A su vez, las políticas activas están dirigidas, al menos potencialmente, al colectivo de personas inactivas (con el fin de convertirlos en población activa y elevar la tasa de actividad), a la desempleada (para lograr la inserción) y a la población ocupada (con miras a garantizar el mantenimiento del empleo).

Las políticas activas de empleo, pueden clasificarse en tres grandes bloques o líneas de actuación:

  1. Intermediación. Comprende la actuación de las entidades intermediadoras para facilitar la interacción entre oferentes y demandantes de trabajo, así como las acciones generales de orientación realizadas por las entidades intermediadoras u otras. Las principales actuaciones sobre las personas oferentes de empleo son las de orientación, información y seguimiento. Sobre la oferta se incide facilitando sus procesos de búsqueda de personal con las características adecuadas.
  2. Formación para el empleo. Comprende las medidas destinadas a facilitar que la capacitación de una persona sea adecuada para tener un empleo que satisfaga sus necesidades profesionales, económicas, de promoción y desarrollo a lo largo de la vida, y tambien, a procurar a la juventud una base de partida que les permita desempeñar una profesión. Es clave para aumentar la empleabilidad, esto es, la potencialidad de una persona para encontrar y mantener un puesto de trabajo.
  3. Promoción del empleo. Esta línea de actuación tiene como objetivo la creación de nuevos empleos, por cuenta propia o por cuenta ajena. En ella, cabe distinguir las siguientes categorías de medidas:
    • Fomento de la contratación. Incluye las medidas que incentivan la creación de puestos de trabajo mediante la concesión de subvenciones a los salarios y reducciones selectivas en las cotizaciones sociales. Téngase presente que la demanda de trabajo es una demanda "derivada"; esto es, dadas las perspectivas de demanda de bienes y servicios, la tecnología y los costes salariales, las empresas determinan sus demandas de trabajo. Por tanto, una reducción de los costes salariales es susceptible de incrementar la demanda de trabajo, para una tecnología y una demanda de bienes y servicios dados.
    • Apoyo al autoempleo. Incluye los programas de asesoramiento, financiación y facilitación de la inserción laboral de personas desempleadas por la vía del autoempleo.
    • Otras medidas de apoyo al empleo. Figuran los mecanismos que incentivan la creación de empleo (por cuenta ajena o cuenta propia) facilitando el acceso a la formación y la realización de prácticas profesionales.

Por último, pueden citarse medidas difícilmente clasificables en los epígrafes anteriores. Incluyen, por ejemplo, los programas que promueven la realización de estudios de prospección del mercado de trabajo; o la conformación de dispositivos de observación y análisis de dicho mercado, denominados Observatorios.

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Un peculiar ámbito de actuación de las PAEs: el Mercado de Trabajo

El Mercado de Trabajo se puede definir como el lugar donde confluyen la oferta y la demanda de empleos. La oferta la realizan las empresas que requieren de estas personas para llevar a cabo sus actividades de producción, mientras que la demanda la conforman las personas demandantes de un trabajo a cambio de un salario. Para otros autores y otras autoras la oferta la conforman las personas que desean trabajar y la demanda la realizan las empresas que requieren de este factor productivo para realizar sus actividades. En todo caso, ambas confluyen en un espacio determinado dando lugar al precio del salario de las personas trabajadoras, la mercancia con la que se negocia en este mercado

Para los economistas más ortodoxos, el mercado de trabajo puede analizarse como cualquier otro mercado: la demanda sería el resultado de las decisiones de producción de las empresas; la oferta procedería del proceso de maximización de la utilidad de los individuos considerando. El equilibrio del mercado determinaría el nivel de empleo y su precio (salario.

Desde esta óptica, si existe desempleo (exceso de oferta de trabajo) es porque existen fuerzas externas que no permiten el correcto funcionamiento del mecanismo del mercado.La persistencia del desequilibrio en el mercado de trabajo (desempleo) ha llevado a muchos economistas a cuestionarse la concepción anterior. Así, suele considerarse que el mercado de trabajo no es sólo un mecanismo económico sino que también es una institución social que, junto con las redes de relaciones, determina la posición social relativa y de autoestima de las personas, lo que implica que su lógica pueda no coincidir con la lógica de un mercado convencional.

Algunas autoras y algunos autores, en la línea del pensamiento marxista, sitúan los elementos sociales del mercado de trabajo en el proceso de conversión o extracción de la fuerza de trabajo (o capacidad para trabajar) en trabajo efectivo. Desde esta óptica crítica, el incorrecto funcionamiento del mercado es achacable a sus imperfecciones inherentes.

Otras autorías van más allá y postulan que el mercado de trabajo no es en realidad un mercado porque carece del elemento fundamental que permitiría definirlo como tal, a saber, el mecanismo del precio que equilibre las ofertas y las demandas.

No obstante, el mercado de trabajo posee ciertas particularidades que lo distinguen de los otros mercados, especialmente por la falta de completa movilidad:

  • En primer lugar, no existe un mercado único para todo tipo de trabajo, pues la oferta y la demanda serán considerablemente diferentes según el tipo de tarea a desempeñar; salvo para las ocupaciones más sencillas, las empresas no podrán intercambiar fácilmente una personas trabajadora por otra, pues requieren que éstas posean ciertas aptitudes específicas; del mismo modo, las personas oferentes, que poseen también capacidades y entrenamientos diferentes, encontrarán que pueden desempeñar sólo ciertas labores y exigirán un salario acorde con sus capacidades. Ello hace que existan tantos submercados como especialidades vayan delineándose entre oferentes y demandantes.
  • La movilidad espacial del trabajo tiene mayores restricciones que la de otras mercancías: como la persona trabajadora tiene que vivir relativamente cerca del sitio donde trabaja, no podrá desplazarse con la misma facilidad conque se mueven los objetos que se transan en otros mercados. Factores adicionales como el idioma, el sexo y la edad condicionarán fuertemente tanto la oferta como la demanda. Habrá, por lo tanto, mercados locales y regionales muy activos, pero los mercados de trabajo de amplitud nacional e internacional sólo existirán para ciertos puestos.
  • Por último, tener en cuenta que las personas oferentes pueden escoger, dentro de límites a veces bastante amplios, si trabajarán o no, así como las condiciones en que lo harán. La existencia de sindicatos y otras organizaciones laborales afecta también notablemente el funcionamiento de este mercado, lo mismo que las regulaciones que, sobre salario mínimo, seguridad industrial, seguridad social y otros muchos aspectos, emanan del Estado

Referencias


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